sábado, 8 de octubre de 2016

Claudia Bobadilla: "El sector que no se sube al carro del futuro, queda obsoleto"


Hace seis años, Claudia Bobadilla se propuso acercar dos mundos: las organizaciones privadas y públicas con los grandes avances científicos y tecnológicos. Está convencida de que ésa es la única forma para entender el futuro y para que Chile despegue. "¿Sabes cuál podría ser el mayor cambio cultural? Que los chilenos seamos los más bacanes en hacernos nuevas preguntas".
Claudia Bobadilla vive en el futuro. Consume películas y series que hablan de futuro. Lee libros que relatan historias que ocurrirán en el futuro. Los cuadros que decoran su departamento son pseudo galácticos. "Estoy 100% camiseteada con el futuro", indica.

Una vez al mes lidera encuentros entre empresarios, científicos y líderes de opinión que se juntan a hablar, precisamente, de futuro. El 2010, cuando era directora de la Fundación País Digital, se propuso crear una plataforma de relaciones que pudiera conectar a la alta dirección de las organizaciones privadas y públicas con los grandes avances científicos y tecnológicos. Como buena futurista, ella define estas reuniones como una "una nave de exploración".

Así despegó la Red de Alta Dirección, más conocida como la RAD, una fundación financiada con capital privado y que pretende poner fin a esta desconexión. Estos seis años de vuelo han logrado grandes convocatorias para hacer expediciones al observatorio ALMA; al Parque Etnobotánico Omora, en Cabo de Hornos; al Parque Karukinca, en Tierra del Fuego; a Israel; al Amazonas, entre otros. "La idea es juntar estos mundos y entender, con las manos en la masa, de qué se trata este futuro que estamos construyendo y cuáles son los desafíos que tenemos que visualizar como comunidad, como planeta, como país", explica.


Futuro conectado

-¿Cómo ha sido este intercambio de ideas entre los chilenos y los líderes del pensamiento mundial?
-El interés en conectarse crece. Hay cada vez más interés y conciencia de que el futuro va a estar mediado sí o sí por el avance de la ciencia y la tecnología. Aquí, los grandes avances y quiebres van a provenir del desarrollo de la ciencia y tecnología. Esos avances no son neutrales. Por eso es tan importante entenderlos. No sólo por la oportunidad que generan, sino porque también producen dilemas éticos y cambios de relación de poder.


-¿Qué es lo que más le ha sorprendido en estos viajes?
-Para varios empresarios y científicos ha sido un verdadero descubrimiento conocerse. Cuando fuimos a Paranal, en 2012, los vi con lágrimas en los ojos cuando asistieron a una presentación de la astrónoma Laura Pérez, que les explicó el origen de las estrellas. Los empresarios se maravillan con el universo, o con una charla que les puede dar el geólogo Guillermo Chong sobre las piedras en el desierto de Atacama.
"Muchos extranjeros están haciendo astronomía en Chile. La diversidad de capital humano que está instalado haciendo observación aquí es comparable con cualquier centro de los más avanzados del mundo".

-Además de lo que hace la RAD, ¿cómo se conectan estos mundos hoy?
-Hay espacios organizados desde el Estado, como el Consejo Nacional de Innovación, por ejemplo, que también conecta al sector público, con comunidades empresariales, de emprendedores, las universidades y el mundo de comunidades científicas y tecnológicas. El Congreso del Futuro es otro buen ejemplo, cuyo fundador es el senador Guido Girardi. Es un trabajo por acercar la ciencia a la ciudadanía en general. Es muy importante que estos mundos se relacionen y busquen espacios de encuentro. Porque para allá va el futuro.


-¿Cómo ser más inclusivos y que esto no sólo sea de elites?
-Es un llamado que convoca a la diversidad, porque uno no puede pretender que esto se produzca sólo en conexiones de pequeñas comunidades cerradas. No son únicamente los empresarios, son ellos, los altos directivos de empresas, son emprendedores jóvenes, la sociedad civil, los medios de prensa los que tienen que estar ahí, porque tienen una labor muy importante de divulgación y de identificar aquellos divulgadores.


Arriba de la nave

-¿Cómo está Chile parado en esta sociedad de la información, del conocimiento?
-Tengo una visión más optimista, porque estoy en contacto diario con quienes están haciendo investigación científica y tecnológica. Y muchos extranjeros están haciendo astronomía en Chile, eligen este país por la infraestructura que tenemos. La diversidad de capital humano que está haciendo observación aquí es comparable con cualquier centro de los más avanzados del mundo. Lo mismo pasa en territorio subantártico. En Puerto Williams hay gente de la Universidad de Texas trabajando; en Karukinka hay científicos de EE.UU. que vienen a hacer investigación. Entonces, hay una cantidad de cosas que están pasando, pero todavía ocurren de una manera más bien invisible.


-¿Qué cosas?
-Muchas. Los laboratorios de ingeniería de alimentos que tiene la Facultad de Ingeniería de la UC; el trabajo que están haciendo en esa misma facultad sobre desastres naturales; lo que realiza el Departamento de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile con el súper computador; el centro de neurociencias que dirige Andrés Couve; el laboratorio de Biomedicina en la Facultad de Ingeniería de la UC… En Concepción, Valdivia y Valparaíso hay grandes centros de desarrollo de investigación científica, tecnológicos, que hay que revelar, sacar a la luz y ponerlos en contacto con otros para que se produzca la conexión.


-¿Cuáles son las principales trabas que tenemos hoy para avanzar?
-La desconexión, o más bien, fragmentación, en la que vivimos. Cada uno vive anclado en su propia comunidad de intereses y le cuesta bastante, salvo que haya una muy buena razón o una muy buena provocación, salir de su zona de intereses e ir a conocer al otro.


-Entonces, ¿cómo subirse al carro, o a la nave, en esta nueva era?
-Hay que aumentar la masa crítica de conocimiento y de nuevos innovadores. Si hay más conocimiento, hay más inversión, más capital semilla que se quiere apostar por nuevos proyectos. Hay que potenciar el ecosistema de la innovación. Una forma interesante y que produce valor y consecuencias positivas para moverlo, es conectándolo. Y también, entendiendo las oportunidades del país. El científico José Miguel Aguilera, quien está a cargo del Laboratorio de Ingeniería de Alimentos de la Universidad Católica, acuñó el concepto "laboratorios naturales", que son territorios geográficos únicos que posee nuestro país. Es un activo que nos posiciona en la comunidad. Hay dos buenos ejemplos.


-¿Cuáles?
-El desierto de Atacama tiene la más alta radiación solar del mundo, lo que permite un gran desarrollo de las energías renovables no convencionales. Ahí también hay inversiones importantes en astronomía, como los observatorios Paranal y Alma. En 2020 vamos a tener el 70% de astronomía más avanzada a nivel mundial instalada en nuestro país. Y todo lo que viene con eso: la astrobiología, astroingeniería, astroquímica, que son nuevas disciplinas de esta concepción que no es astronomía pura, sino que se relaciona con las otras y se hacen cruces, y nos da una conclusión más precisa de quienes somos. ¿Qué va a pasar con la alimentación? Tenemos un laboratorio natural que es el océano Pacífico. Juan Carlos Castilla dice que somos más mar que tierra. A través de él podemos entender y construir el futuro. Y en la zona subantártica hay riqueza infinita de bosques australes, en concentración de turberas, los mayores vegetales captadores de CO2. Eso hay que aprovecharlo.


Cambio de mente

-No está de acuerdo con aquéllos que dicen que Chile es un país poco innovador…
-Innova en alimentos, innova en diseño, innova en arquitectura, innova en biotecnología, tenemos un premio Pritzker…


-Pero son contados con los dedos. ¿Qué hacemos para tener más Pablos Valenzuelas, más Alejandros Aravenas, más Rodolfos Guzmán?
-Premiar. Reconocer sus méritos. Difundir sus logros. Destacar a los innovadores porque inspiran. A los mejores profesores que amen la ciencia y las tecnologías, destacarlos. Y ojalá las ciencias comiencen a enseñarse de manera didáctica y aplicada. Que enseñen matemáticas, por ejemplo, en relación al cultivo de los huertos, y pesen tomates, y en relación al estudio del universo. Poner en práctica. Hacer que la ciencia también sea aspiracional para los niños de todas las escuelas del país. Que todos quieran ser científicos. Es básico que todos sepamos biología, pero no sabemos nada del cerebro.


-¿Cómo apoyar este cambio de cultura?
-Divulgando. Los divulgadores científicos son absolutamente relevantes. Lo que hizo la Carola Torrealba, bióloga y doctor de la Universidad de la UC, con Pioneros, un libro que recopila la historia de grandes científicos, es un buen ejemplo. Uno se pregunta ¿por qué los empresarios no invierten más en I+D? Bueno, hay formas de seducirlos.


Onda Wire

"Tenemos culturas atadas a creencias que son muy profundas. Todo el sistema legal va mucho más lento que los avances científicos. No tienen cómo responder al avance. En la discusión sobre televisión digital nos hemos demorado años. Y, finalmente, la TV entró por internet".

-¿Qué viene ahora? ¿Cómo va a ser la economía del futuro?
-Los Uber dicen "por qué reclaman contra nosotros si lo que viene son los autos sin conductor. Los driverless car". Mañana los autos se van a conducir por un computador. Para allá vamos.


-¿Piensa que a nuestra sociedad le está costando más que a otros adaptarse?
-Tenemos culturas atadas a creencias que son muy profundas. Todo el sistema legal va mucho más lento que los avances científicos. No tienen cómo responder al avance. En la discusión sobre televisión digital nos hemos demorado años. Y, finalmente, la televisión entró por internet. Nuestro sistema legal queda obsoleto frente a los cambios científicos tecnológicos. Porque si uno mira la adopción de tecnologías por los ciudadanos, tenemos la más alta penetración de telefonía celular, los más altos usuarios en Twitter, en Facebook… Chile lidera el uso de tecnologías de manera temprana. No somos ciudadanos con miedo a la adopción de nuevas tecnologías. Nuestras prácticas no difieren de la de países desarrollados.

Claudia Bobadilla se levanta del blanco sofá que enfrenta a uno de los ventanales de su departamento. Se despide y luego reaparece.

"¿Sabes cuál podría ser el mayor cambio cultural que podríamos hacer por nuestro país? Que los chilenos seamos los más bacanes en hacernos nuevas preguntas. Transformarnos en el país líder en eso. Porque desde ahí, desde la curiosidad, nacen los descubrimientos científicos y las grandes innovaciones. ¿Hagamos ése el titular de esta entrevista? Debiéramos tener cerros y cerros de preguntas que alimenten nuestra curiosidad e instalar la curiosidad como uno de los grandes motores para el desarrollo de nuestro país". •••

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